domingo, 10 de abril de 2011

JUVENTUD METODISTA REACCIONA...

Cuando la juventud pierde entusiasmo, el mundo entero se estremece.Georges Bernanos


"Charles Wesley"


Charles Wesley (19 de diciembre de 1707 - 29 de marzo de 1788) reformador británico, fundador, junto a su hermano John Wesley, del movimientometodista. Es uno de los más conocidos y prolíficos compositores de himnos en la historia del protestantismo.
Tal como su hermano mayor, Charles nació en Epworth (Lincolnshire), Inglaterra. Fue educado en el Westminster School de Londres y luego en el Christ Church College de Oxford, donde su hermano mayor también había estudiado y organizado a los "metodistas de Oxford", un grupo de compañeros de estudios que se reunían desde 1727 para experimentar sus creencias cristianas en la vida cotidiana. El calvinista George Whitefield también formaba parte activa de ese grupo.
Charles siguió a su padre y a su hermano como clérigo en la Iglesia de Inglaterra, graduándose en 1735. Ese mismo año, zarpó hacia la colonia americana de Georgia, como secretario del gobernador James Oglethorpe (fundador de la colonia), pero tuvo que regresar a Inglaterra un año más tarde por problemas de salud.
A pesar de su fraternal cercanía, Charles y su hermano John no siempre estaban de acuerdo, ni siquiera con respecto a las convicciones que los hacían participar tan activamente en lo que en ese momento ya se conocía como "avivamiento metodista", en particular, Charles siempre se opuso tenazmente a que el movimiento se apartara de la Iglesia de Inglaterra, sin embargo, su entusiasta predicación le causó ser expulsado de la única parroquia anglicana que pastoreaba, y su obispo le prohibió el acceso a otra, de modo que, forzosamente, tuvo que sumarse a las pujantes iglesias metodistas independientes que ya se estaban organizando.
En 1749, contrajo matrimonio con Sarah Gwynne, hija de Marmaduke Gwynne, un rico hacendado galés que se había convertido al metodismo con las predicaciones de Howell Harri. Ella acompañó a los hermanos Wesley en sus viajes evangelísticos por toda Gran Bretaña, hasta que Charles dejó de viajar en 1765, tras servir dieciocho años como evangelista, para establecerse en la ciudad de Bristol.
Charles y Sarah tuvieron ocho hijos, aunque solo tres sobrevivieron a la primera infancia, incluyendo a Samuel Wesley (1766 - 1837), organista y compositor.




















































































































Himnos

Casi todos los himnos de Charles Wesley tuvieron su origen en alguna experiencia personal, por ejemplo, "Mil voces para celebrar" (1739) conmemora su gratitud a Dios con ocasión del primer aniversario de su "nuevo nacimiento". Escribió himnos para casi todos los días especiales del Calendario cristiano, otros fueron inspirados mientras recorría los campos británicos camino a alguna iglesia, o los compuso específicamente para animar a algún predicador local o para mantener su propio entusiasmo durante sus agotadoras giras de predicación. En total, Charles escribió cerca de seis mil himnos, de los cuales unos cuantos se siguen utilizando en las iglesias evangélicas de habla castellana.
Algunos de los himnos más conocidos de Charles Wesley pueden ser:
  • "Cariñoso Salvador"
  • "Oid un son en alta esfera"
  • "Tocad, trompetas ya"
  • "Sólo excelso amor divino"
  • "Ved del cielo descendiendo"
  • "El Señor resucitó" ("resucitando" una antigua antífona latina del siglo XV)
  • "Y Nazco para morir?" (Hymno 43 - Idumea); de la Banda Sonora de la pelicula Cold Mountain

lunes, 21 de marzo de 2011

"Teología y Liturgia"

Tradicionalmente, el Metodismo ha compartido la postura Arminiana del libre albedrío (creencia cristiana muy anterior a Arminio, pero defendida y sistematizada por él), que se hace posible a consecuencia de la gracia preventiva de Dios, rechaza así la doctrina de la predestinación. Esto lo distingue, históricamente de tradiciones calvinistas como el Presbiterianismo. Sin embargo, en regiones del Reino Unido muy influenciadas por el calvinismo, tales como el País de Gales, el Metodismo Calvinista permanece hasta hoy, conocido como Iglesia Presbiteriana de Gales. Del mismo modo, debates teológicos más recientes a menudo han traspasado las barreras denominacionales, de manera que muchas veces, las ramas teológicamente más liberales del metodismo y del Presbiterianismo tienen más campos en común entre ellos que con respecto a los miembros más conservadores de sus propias denominaciones.


John Wesley no era un teólogo sistemático, aunque los estudios conducentes al ministerio metodista y al cargo de predicador local examinen sus sermones como fuente teológica. Con todo, muchos metodistas están convencidos de que la expresión más popular de la teología metodista se encuentra definitivamente en los himnos de Charles Wesley, desde que el entusiasta canto congregacional se hizo parte del movimiento evangélico, la teología wesleyana echó raíces y se extendió por esta vía.

El metodismo comparte la creencia cristiana tradicional y casi universalmente aceptada en la Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo. En otros términos, esta confesión acepta la Biblia como testigo de la actividad de Dios en la creación, abarcando su intervención misericordiosa en los dramas de la historia, y anticipa la consumación del Reino de Dios. Por otra parte, los metodistas también reconocen los dos sacramentos ordenados por Cristo: Bautismo y Comunión (Cena del Señor).

Es otra posición tradicional del metodismo que cualquier trabajo teológico disciplinado debe involucrar el empleo cuidadoso de la razón. Por la razón, se dice, leemos e interpretamos las Escrituras. Por la razón, determinamos si el testimonio cristiano de alguien es claro. Por la razón, cuestionamos la fe y procuramos entender la acción y la voluntad de Dios.
La doctrina metodista insiste también en que la salvación personal siempre implica la misión cristiana colectiva y el servicio al mundo. La santidad bíblica implica mucho más que piedad personal, el amor de Dios siempre está unido con el amor al prójimo, una pasión por la justicia y la renovación de la vida en el mundo.

En asuntos de liturgia, mientras la mayor parte de los metodistas alrededor del mundo desarrollaba su calendario cristiano de acuerdo al Libro de Oración Común[2] (liturgia de la Iglesia de Inglaterra), un rasgo distintivo de la Iglesia Metodista Americana fue su observancia de la estación del Reinado de Cristo (Kingdomtide), que abarca 13 semanas antes de Adviento, dividiendo así la estación larga después de Pentecostés en dos segmentos más pequeños. Durante Kingdomtide, la liturgia metodista enfatiza el trabajo caritativo y el alivio al sufrimiento del pobre.
Una segunda señal distintiva de la liturgia metodista es el empleo de los Servicios de Pacto (Covenant Services). Aunque la práctica varíe entre diferentes iglesias nacionales (incluso varía el nombre, en Sudamérica se le suele llamar "Día del Pacto"), la mayor parte de las iglesias metodistas del mundo sigue celebrando cada año la convocatoria de John Wesley a la renovación personal de un pacto con Dios. No es inusual dentro del metodismo que cada congregación celebre un Servicio Anual de Pacto el primer domingo libre del año (o la misma noche de año nuevo), y la Oración del Pacto de Wesley (Wesley Covenant Prayer) todavía es utilizada, con modificaciones menores, durante el desarrollo del servicio. Según algunos, se trata de una excelente pieza de escritura litúrgica, como los siguientes extractos ilustran:

... Cristo tiene muchos servicios para ser hechos. Algunos son fáciles, otros son difíciles. Algunos traen honor, otros traen reproche. Algunos calzan con nuestras inclinaciones naturales e intereses pasajeros, otros se oponen a ambos... Pero el poder de hacer todas estas cosas nos es dado en Cristo, quien nos fortalece.

... Yo ya no me pertenezco sino que soy suyo. Ponme Señor para lo que quieras, ponme el rango de quién tú quieras; hazme hacer, hazme sufrir; déjame ser contratado por ti o ser abandonado por ti, exaltado para ti o humillado para ti; déjame llenarme, déjame vaciarme, déjame tener todas las cosas, déjame no tener nada; libremente y de todo corazón ofrezco todas las cosas a tu placer y disposición...

"El avivamiento Wesleyano"

El avivamiento metodista se originó en Inglaterra y fue iniciado por un grupo de personas encabezadas por John Wesley, por su hermano más joven Charles Wesley y por George Whitefield como movimiento de renovación dentro de la Iglesia de Inglaterra en el siglo XVIII, centrado en el estudio de la Biblia, y un acercamiento metódico a las Escrituras y su relación con la vida cotidiana del creyente. El término "metodista" era un apodo universitario usado inicialmente con tintes peyorativos para designar a un pequeño grupo de estudiantes de Oxford, que se estuvo reuniendo entre 1729 y 1735 con fines de crecimiento y edificación personales. Se reunían cada semana, ayunaban regularmente y se abstenían de casi toda forma de entretenimiento y lujo. También visitaban con frecuencia a pobres, enfermos y presos.



Los primeros metodistas reaccionaron contra lo que ellos percibían como apatía de la Iglesia de Inglaterra, empezaron a predicar al aire libre y a establecer sociedades metodistas por doquier. Sobresalieron por sus entusiastas sermones y fueron acusados a menudo de fanatismo. En aquellos días, miembros de la iglesia establecida temieron que las nuevas y pujantes doctrinas propuestas por los metodistas, tales como la necesidad de un Nuevo Nacimiento salvación por gracia, la Justificación por la Fe, y la acción constante y sostenida del Espíritu Santo sobre el alma de los creyentes para Perfeccionar y Santificar sus vidas, producirían efectos perjudiciales sobre las mentes ingenuas. Theophilus Evans, uno de los primeros críticos del movimiento, incluso escribió que era "tendencia natural de su comportamiento la de enloquecer a la gente, mediante la voz, el gesto y las expresiones horribles". En uno de sus escritos, William Hogarth ataca asimismo a los metodistas tildándolos de "entusiastas" llenos de "credulidad, superstición y fanatismo". Pero los metodistas resistieron los numerosos ataques contra su movimiento. (véase John Wesley y George Whitefield para una discusión mucho más completa del Metodismo primigenio).



John Wesley tuvo influencias de los Hermanos de Moravia y del teólogo holandés Jacobus Arminius, mientras que Whitefield adoptó puntos de vista más próximos al Calvinismo. Por eso, los seguidores de Whitefield se separaron convirtiéndose en Metodistas Calvinistas. No obstante, la mayoría de las denominaciones metodistas han seguido a Wesley en cuanto a su teología arminiana.



sábado, 19 de marzo de 2011

No améis al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

En otra parte dice: «¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? El que quiere ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios» (Sant. 4: 4). No puede existir coexistencia pacífica entre el cristiano y las cosas del mundo. Amar el mundo, ir tras sus placeres, deleites, pasatiempos, es ir en contra de Dios. Por otra parte, seguir fielmente a Dios es, de modo inevitable, ir contra el mundo y hacerse enemigo de él.


Esa es una de las grandes pruebas, especialmente para los jóvenes cristianos.

—¿Por qué siempre tiene que ser así? —explotó Juanita—. «¡No hagas esto! ¡No hagas aquello! ¡No puedes estar aquí! ¡No puedes ir allá!» La religión es solamente «No, no» y «No puedes, no puedes». ¡Estoy harta de todo esto!

—Pero Juanita —dijo una amiga de un poco más de edad, tratando de apaciguarla—, ¿te parece realmente que las cosas son así? Yo leo en la Biblia que cada uno tiene que hacer lo que quiera. En efecto, Dios ha hecho provisión para que cada cual haga como le dé la gana.

Juanita se aplacó un poco ante esta réplica tan inesperada.

—Tal vez tú hayas oído algo que yo no he escuchado —continuó, mientras le saltaban chispas de los ojos—. Todo lo que siempre estoy oyendo acerca de la religión es «No, no y no». Y estoy comenzando a odiarla.

Juanita no era la primera adolescente que se quejaba de las estrictas normas de conducta cristianas. Pero conviene aclarar dos cosas. En primer lugar, Dios da discernimiento para comprender cómo vivir de acuerdo a su voluntad en un mundo donde no siempre se perciben todos los matices de forma diáfana. Donde hay imprecisión, Dios da colirio espiritual para los ojos para ver lo que conviene y lo que no conviene. En segundo lugar, queda claro que no puede el cristiano vivir en paz y sin conflictos. El mundo siempre será una tentación, y el joven cristiano tendrá que luchar para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios. Siempre será necesario negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguir a Jesús, dominando los impulsos y los deseos juveniles. La senda cristiana siempre será ascendente, escabrosa y difícil. El camino que entra por las puertas de la ciudad de Dios es angosto y difícil. Por eso pocos hallan la puerta.

Por esa razón, únicamente aquellos que saben por qué luchan y qué es lo que buscan dan la espalda al mundo y se hacen amigos de Dios.

viernes, 17 de septiembre de 2010

UNA FE QUE CANTA


 

El Metodismo se convirtió en un movimiento que canta. El mismo Carlos
Wesley se consagro a la tarea de escribir himnos; que abarcaban la fe y  la vida.
El y su hermano Juan publicaron muchos de esos himnos en panfletos e himnarios para circulación entre las sociedades Metodistas. Durante su vida Carlos Wesley escribió unos 9.000 himnos y poemas. Juan, también un excelente compositor de himnos a menudo editó los himnos de su hermano para la publicación. Juan coleccionaba. y publicaba melodías apropiadas para esos himnos. Las palabras amar, conocer y sentir ocupan un lugar central en los textos que Carlos y Juan compusieron. Los hermanos Wesley creían que, aun cuando el individuo puede asentir intelectualmente al conocimiento que
Dios ha personificado en su amor sacrificial para toda la humanidad a través de Jesucristo, de todos modos debe sentir dicho amor en su propia vida
Y a través de la misma.